lunes, 20 de agosto de 2007

Expecting the hurricane


Tengo más de 23 años viviendo en la ciudad de Chetumal, en la parte sur del estado de Quintana Roo. Aunque esta zona es de alto riesgo de huracanes, durante todos estos años no ha impactado huracán alguno en esta ciudad, si bien, han pasado cerca o se han desviado completamente de la ruta. Esto no quiere decir que no le guarde respeto y temor a los huracanes, ni tampoco es una excusa para no prepararse ante un inminente huracán, lo que sí se, es que no se puede estar seguro acerca de dónde impactará un huracán con toda su fuerza.

Escribo esto mientras esperamos la llegada del huracán Dean, el cual hasta ahora marca un rumbo hacia la parte central del estado de Quintana Roo, entre Chetumal y Tulum. Hace apenas algunas horas alcanzó la categoría V, lo que quiere decir que tiene vientos sostenidos de arriba de 250 km/h y rachas de hasta 305 km/h [más detalles]. Es un mounstruo.

En fín, hace algunos años a los pobladores de chetumal nos tocó vivir una experiencia parecida ante la llegada del huracán Mitch. Teníamos un huracán de categoría V frente a nuestras costas. Para ese entonces todo mundo ya se había preparado: las casas tenían sus ventanas tapadas con madera, se habían limpiado los tejados de cualquier escombro o cosa que pudiera convertirse en proyectil con el viento, se habían cortado las ramas de los árboles frágiles, se habían asegurado los vehículos, ya se tenían suficientes víveres, agua, radios portátiles, baterías, lámparas, etc... sólo faltaba el huracán. En aquel entonces se nos avisó que el huracán llegaría en la noche, luego se nos dijo que en la madrugada, y en una inquietante incertidumbre se nos dijo que durante la mañana. ¿Qué no teníamos al huracán justo enfrente de nuestras costas? Sí, ¡pero este apenas y se movía! Cuando finalmente decidió moverse, cambió su rumbo por completo y se dirigió a honduras. El resto creo que ya lo conocen: una de las peores catástrofes de honduras en su historia, y la peor catástrofe natural durante ese año en el mundo.

Lo que desvió a aquel huracán de una inminente llegada a Chetumal fue un frente frío que entraba en la península. Al principio evitó que el huracán avanzara hacia esta ciudad, y luego hizo que este se dirigiera -en un cambio drástico- hacia el sur, un movimiento anti-natural de los huracanes, ya que por la rotación de la tierra y el sistema climatológico, estos tienden a avanzar hacia el norte. Ahora el huracán Dean nos tiene en jaque prácticamente ya en el mismo lugar que el huracan Mitch, pero sea cual sea la situación, no esperamos que este cambie por completo su rumbo. Más bien, aquel huracán nos dejó una lección: nunca puedes estar seguro, pero es mejor estar preparado. Honduras sufrió mucho porque no esperaba que el huracán entrara, y posiblemente aunque el gobierno de aquel lugar haya emitido alertas, para la población era muy dificil que aquel huracán les impactara... pero así sucedió.

Hoy, los residentes de chetumal estamos activos preparando nuestras casas nuevamente, a estas alturas la mayoría ya han comprado sus víveres, tienen sus radios portátiles, baterías, agua, etc. Las autoridades ya empezaron a acondicionar la ciudad por si llega a impactar el huracán y han evacuado a las personas que viven en zonas de alto riesgo de la ciudad y en poblados circundantes. Se espera que para la noche empiece a sentirse la parte externa del huracán, y posiblemente en la mañána del martes ya esté impactando alguna zona del estado. Pero, ya estamos listos.

Personalmente nunca he vivido un huracán. Me dicen que no es de risa ni nada que tomar a la ligera [link]... y así lo hago. Mientras tanto, aquí estamos, listos y esperando la llegada de un poderoso huracán.

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